domingo, 21 de marzo de 2010

Domingo

Seguimos pensando. Ayer no me dio la vida. Hoy me ha hecho pensar la Homilía de la Misa. ¿Por qué perdona Jesús a la mujer adúltera? ¿Acaso se manifiesta contrario a la pena de muerte?
En ningún momento dice que sea ilícita o que se debe abolir, mas bien sale al paso del modo como pretenden ejecutarla, sin juicio previo ni sentencia que la aplique, simplemente porque en el derecho judío estaba previsto que determinado delito fuera castigado con dicha pena.
Jesús nunca se manifestó en contra de la pena de muerte, de hecho fue ejecutado por el delito de decir la verdad: que era el Hijo de Dios, el Rey de los judíos.
No obstante a día de hoy nos repugna el hecho que exista en la legislación de algunos países y deseamos que desaparezca. Pues mas repugnante debería ser la des-penalización del aborto, por el contrario, cuantos partidarios tiene y sobre todo cuanta indiferencia. Ya solo falta que la mayoría parlamentaria decida que el delito no es delito, que se convierte en derecho.
Que culpa tiene una persona no nacida que su madre no le quiera. En buena ley habría que castigar a la madre por no querer a su hijo y sin embargo la ley castiga al hijo con la pena de muerte, permitiendo que lo maten. Esta ley permisiva es contraria a la ley, que protege la vida y castiga a los que atentan contra ella. La demagogia que se aduce en favor del aborto no tiene pies ni cabeza. Decir que un feto humano vivo no es un ser humano, demuestra una ignorancia supina. Y peor todavía decir que un feto humano no es persona, tratándose de un individuo de naturaleza humana, perfectamente diferenciado de la madre y que no puede ser de otra naturaleza.
A la mujer adúltera la pillaron in fragante y quieren apedrearla, pero Jesús le salva la vida, le perdona sus pecados aconsejándola que no peque mas. También las madres que abortan pueden encontrar el perdón de sus pecados si se confiesan porque en la confesión se perdonan todos los pecados. Dios quiere que todos se salven, sin excepción, y el que no quiera salvarse, ese es su problema.
Hasta mañana si Dios quiere.
Nicolás

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