lunes, 3 de diciembre de 2012

Creo en la Iglesia





El día de Pentecostés Cristo volvió a nacer en el seno de María. 

La Señora, reunida en el Cenáculo con los 12 apóstoles, con los discípulos y las santas mujeres, llamó a su Esposo, y la Medianera de todas las Gracias, lo fue también de la Gracia Increada, de Dios Espíritu Santo.

Los Hechos de los Apóstoles nos hablan de un viento impetuoso y de unas lenguas de fuego que se posaron sobre las cabezas de todos los reunidos. El Cuerpo Místico de Cristo, engendrado de nuevo por el fiat de la Virgen Inmaculada, comenzaba a extenderse ya por toda la tierra.

Veintiún siglos después el viento y el fuego del Espíritu siguen renovando el mundo.

Creo en el Espíritu Santo que rejuvenece a la Iglesia cada día.

Creo en la Madre de la Iglesia, que la protege de nuestros errores y la hace Santa, a pesar de los pesares.

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